El trabajo feliz ligado a la misión personal y a la misión organizacional

Artículo publicado en la Revista Digital de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa

Somos y existimos en relación a un sistema mayor al que pertenecemos. Por eso el ‘trabajo feliz’ está ligado a una misión personal que podrá cumplirse solamente en la medida que lo que hagamos impacte en el beneficio de otros. Es por ello que no puedo desprender el concepto de trabajo del sistema en el que pueda desarrollarse, el marco de las organizaciones.

Me gustaría compartir brevemente lo que me imagino que puede ser la gestión de personas en el futuro dentro de las organizaciones. Imagino una “organización teleológica”.

La teleología es la doctrina de las causas finales. Sin pretender una erudición filosófica, referimos a que desde el punto de vista aristotélico, la teleología es la defensa de la existencia de finalidad en todo objeto natural y en los cambios o movimientos naturales. Un ejemplo sería el fin de la semilla que es convertirse en árbol, y el fin del niño es ser hombre. Tal como Aristóteles sostenía que cada ser natural tiene una finalidad que está determinada por su forma o esencia y a la cual aspira y que está en potencia, avizoro y anhelo organizaciones laborales con fines comunes basadas en la compatibilidad de objetivos, en las cuales cada persona pueda desarrollar su esencia (identidad y valores), basada en sus preferencias y sus intereses.

¿Te imaginas trabajando todos los días teniendo claridad de cuál es tu objetivo individual y de cuánto estás aportando con tu trabajo al logro de un objetivo en común con todos tus compañeros?

Muchas veces me pregunto qué va a ocurrir cuando se logre unir las energías de mucha gente colaborando con el entusiasmo y la motivación que brinda la claridad de saber hacia dónde se va en lo individual, las metas y objetivos individuales alineados a la Misión Personal y a su vez alineadas a lo que se quiere conseguir en la organización. Con metas claramente definidas, alcanzables, analizando los recursos disponibles para responder a las demandas. Sin duda la energía durante el trabajo se iría renovando permanentemente, conformando organizaciones activas, dinámicas y con un empuje tal que las haría crecer cada día más y más, de forma asegurada.

Ojalá podamos contribuir a hacer un mundo mejor para todos a través de nuestra mejor predisposición al trabajo, orientado a metas compartidas y que las metas tengan en común la claridad de la misión personal de cada uno. Que fuerza tendrán las organizaciones del futuro si comienzan a gestionar para incorporar en sus proyectos a personas que cuenten con misiones personales alineadas a la misión organizacional.

Cuando en lugar de procesos de “selección” empecemos a pensar en procesos de “invitación a ser parte” y, en lugar de enfocarnos en indagar y trabajar únicamente en la personalidad y en las competencias (conocimientos y habilidades), nos centremos en brindar herramientas para que las personas descubran su misión personal, trabajando principalmente en sus intereses, sus valores y por último en sus roles. Ese día lograremos acompañar a las personas para que realmente se sientan identificadas en su trabajo.

A partir de allí las competencias, podrán reforzarse, transformarse o desarrollarse todo lo que se requiera – y lo que la persona quiera- para realizar el trabajo, pero no cualquier trabajo, sino aquel que tiene sentido para cada participante del proyecto compartido en la organización.

Posted by Carolina Casiello